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Entrevista profesional: vencer los nervios

Por fin, el trabajo que deseabas llama a tu puerta… Sin embargo, antes de todo debes pasar la prueba de la entrevista de trabajo! ¿Cuáles son los medios para vencer los nervios ante la persona que te va a contratar? ¿Cómo evitar quedarte paralizado por sus preguntas? Doctissimo te da algunas pistas para disminuir el estrés y conseguir el trabajo!

Entrevista profesional: vencer los nervios
© Thinkstock

Entre los grandes factores de estrés, aquel que suscita la perspectiva de una entrevista laboral no es el menor. Lo que está en juego suele ser importante, incluso a veces crucial, pero no siempre podemos evitar dejarnos llevar por los nervios. Sin embargo, antes de perder los papeles, es posible disminuir considerablemente la “presión”! Esto pasa por tres etapas: un periodo para observar, un periodo para cargarse de energía positiva y el momento de actuar.

Observar cómo "aumentamos la presión"

No nos faltan medios para mantenernos sobre “las brasas ardientes” y alimentar el fuego que las calienta! Cada uno cuenta con sus métodos privilegiados, de forma que, si los localizamos, podremos encontrar la forma de aplacarlos y conseguir disminuir la presión.

Identifica de qué forma subestimas tus capacidades y te mantienes bajo presión

Te mortificas con comentarios críticos, casi denigrantes: “no se me da bien este tipo de situaciones”, “me quedaré en blanco”, “mi apariencia deja mucho que desear”, etcétera.

No puedes olvidar una mala situación anterior y estás convencido que ocurrirá lo mismo.

Maltratas tu propio cuerpo: tensión en la espalda, en los hombros, dificultades para respirar, tembleques en las manos, o en los pies… en cierto modo, “te paralizas” y pierdes el contacto con la realidad presente.

Haces reflexiones que te llevan a dramatizar demasiado lo que hay en juego: “es importantísimo”, “no quiero quedarme en blanco”, “si dejo escapar esta oportunidad, todo se derrumbará”, etcétera.

Otorgas un poder excesivo a la persona que realiza tu entrevista, como si fuera el único actor “todopoderoso” de la situación.

El primer periodo de observación te permite distinguir aquellos mecanismos que molestan y sustentan tu ansiedad. En este momento debes intentar disminuir al máximo los efectos nefastos y substituirlos por una forma de ser y pensar decididamente positiva!

Para recargar tu energía positiva

Para cargar las pilas tendrás que hacer una lista de los recursos, capacidades y calidades que pueden ayudar a que la entrevista salga bien. Aquí te presentamos algunos trucos para identificar tus virtudes y así poder reforzar la confianza en ti mismo:

Busca un recuerdo que te relaje, o que te proporcione bienestar e imprégnate de él.

Ten pensamientos estimulantes, motivadores, relajantes: “quien no arriesga no gana”, “tengo todas las cartas para hacer que esto funcione”, “si me han llamado es porque les intereso”, etcétera.

Relaja el cuerpo: estírate, baila, respira suave y profundamente, presta atención a todo lo que te rodea (mira, escucha, siente).

Quítale hierro al asunto y no dramatices sobre la dificultad de la situación: “pase lo que pase, no me juego la vida”, “haré todo lo que pueda, pero la decisión no está en mis manos”, etcétera.

Dale a tu futuro interlocutor la importancia apropiada: piensa que él también está en una posición delicada, pues debe tomar una decisión y no cometer ninguna equivocación; no es un superhéroe. Si te tomas el tiempo necesario para “tratar” cada uno de los mecanismos que generan ansiedad con la ayuda del “antídoto” más adecuado, podrás disminuir la presión y encontrar tus medios. Sin duda, sufrirás varias recaídas, sobre todo antes de entrar en la entrevista! Pero si haces este trabajo, realizando una seria preparación para el momento concreto, la angustia al final desaparecerá.

Prepárate la entrevista para resultar más eficiente

Los principales objetivos del tiempo consagrado a la preparación concreta son, por una parte, no llegar al día señalado como si fuera “tierra desconocida” y, por otra parte, entregarte a fondo en el momento de la entrevista. Si recoges toda la información posible sobre la empresa en cuestión podrás hacer preguntas astutas, lo cual mostrará tu interés por el trabajo; prepararte estas preguntas te permitirá establecer un verdadero diálogo con tu interlocutor y adoptar una posición activa, lo cual dará mucha confianza a tu interlocutor (no olvides que él tiene que confiar en ti). Independientemente de lo que esté en juego, es importante que sepas presentarte, no como alguien que va a pedir empleo, sino como un profesional competente que ofrece sus servicios. Piensa que la empresa debe resolver un problema, ocupar una vacante y que tú necesitas precisamente ese puesto; lo único que piden es que los convenzas.

Así pues, si te muestras tal como eres, vigilando tus mecanismos interiores y tomándote el tiempo necesario para encontrar la relajación desde que la presión empieza a aumentar y preparándote seriamente tu futura entrevista, los nervios no te jugarán una mala pasada!

D. Pir

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28/01/2011

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