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La cruda realidad de las aventuras virtuales

Desde hace varios años, a Internet se le acusa de augmentar los casos de infidelidad. En relación con estas aventuras virtuales, varias compañías han presentido un nuevo filón: programas de espionaje íntimo. Famosos en los Estados Unidos, estos productos empiezan a seducir a Europa gracias al refuerzo de correos en masa y campañas de prensa que atacan la libertad individual.

Aventuras virtuales
© Thinkstock

Recuerda los eslóganes alabando los méritos de la red: Internet permitirá hablar con personas que viven en la otra punta del planeta… Aunque algunos critican una comunicación vacía, es cierto que otros constatan que en materia de acercamiento y de formar una relación, uno no puede tener muchas esperanzas, para lo bueno y para lo malo.

Internet aumenta la (ciber)infidelidad

Al otro lado del charco, muchos divorcios tienen como origen actividades extraconyugales vía Internet. De hecho, la página infidelitycheck.com difunde, en su propia página, estadísticas (difícilmente verificables) bastante enloquecedoras: un tercio de los divorcios son consecuencia de aventuras virtuales, el 46% de los hombres afirman que una aventura en línea es asimilable a una aventura adúltera, etc. Después del caso Monica Lewinsky, la concepción norteamericana del adulterio es una excepción cultural y, de hecho, varios abogados y consejeros matrimoniales admiten que las infidelidades reales nacidas en los foros de discusión o en las bandejas de entrada están en constante aumento.
Después de acusar al teléfono móvil de favorecer los escarceos amorosos, ahora es precisamente Internet quien pone en la picota a las conveniencias maritales. Gracias a su facilidad de uso y a su anonimato relativo, la red puede seducir a los aventureros más tímidos. Aunque no existen estadísticas en España sobre “escarceos” virtuales, al parecer el fenómeno no es del todo confidencial. De hecho, sólo es necesario acudir a ciertas sociedades informáticas donde acuden las víctimas apenadas. Hasta la pena es un negocio…

La panoplia perfecta del celoso enfermizo

¿Sospechas de las conversaciones on-line de tu pareja? Quizás te entran ganas de recurrir a detectives privados de un nuevo género: programas de ciberespionaje. De hecho, la prensa europea e internacional se ha hecho eco de un nuevo programa bautizado bajo el nombre de Lover Spy que se vende por Internet y que propone instalar un espía en el ordenador de la persona bajo sospecha que le envía un correo electrónico. Según la técnica denominada “Caballo de Troya”, el chivato se instala a espaldas del destinatario, que sólo ve una carta delicada en esta misiva…
Sin embargo, este programa no es el único que navega en este nuevo mercado. Muchas empresas ya han visto el filón. Un hombre de negocios de California, John LaSage vio cómo su mujer le abandonaba a él y a sus dos hijas, para reunirse con un neozelandés que había conocido en la red. Mientras superaba su tristeza, el instinto del hombre de negocios junto con el de marido engañado le permitió crear la página chatcheaters.com.
Al igual que infidelitycheck.com, esta página sólo supone un consuelo para los cornudos de un nuevo género. Con el deseo de haberlo tenido antes, venden por Internet los programas de espionaje cuyas promesas de vigilancia son más que extraordinarias. En general, estos espías informáticos pasan una criba por las páginas de conversaciones, los hilos electrónicos, las palabras clave y efectúan copias de la pantalla… algunos incluso ofrecen la posibilidad de activar secretamente la cámara de la persona bajo sospecha. Más puntual que un detective privado, el programa tiene como propósito proporcionar un informe detallado con las actividades del sospechoso durante un plazo determinado.
Entre las historias de infidelidad relatadas en primera persona y los testimonios sobre los estragos del cibersexo, esta página propone la panoplia completa para los celosos (o celosas) enfermizos (o enfermizas): una cámara en miniatura, un chivato GPS para el vehículo, un teclado que permite registrar en directo todo lo que se teclea… todo para violar, sin vergüenza alguna, la intimidad del otro.

¡Cuidado con los cornudos fisgones!

Estos programas también pueden utilizarse en el ámbito de espionaje industrial, para llevar un seguimiento, por ejemplo, de las actividades en línea de tus hijos… o de tus empleados. Aunque la mayoría de estos programas burlan la ley sobre confidencialidad (en Estados Unidos también) siguen estando a la venta en Internet a precios bastante módicos (del orden de los 80 euros). En cambio no son tan módicas las multas que pueden acarrear en caso de denuncia a los fisgones.
La campaña mediática en relación con estos nuevos programas prepara el desembarco de éstos en Europa. ¿Los textos legales son suficientes para frenar el evidente ataque a la libertad individual? Según Nathalie Beslay, abogada de un bufete de París, “no existe ninguna disposición legislativa específica acerca de los programas de espionaje. Sin embargo, los textos existentes permiten comprometer al autor de una responsabilidad penal con dos vertientes. Por una parte, la instalación a espaldas del usuario del programa de espionaje es asimilable a un fraude informático. Por la otra, si el programa permite grabar los correos electrónicos, se puede condenar a título de violación de la correspondencia privada”.
Otro punto que no debemos despreciar es que toda la información que se recoge gracias a estos programas no podrá admitirse ante la justicia (en caso de divorcio, por ejemplo), puesto que se obtienen de forma ilícita. En concreto, la persona espiada puede denunciar a su pareja por violación de la correspondencia privada, aunque en un principio su marido, o mujer, se pudiera beneficiar de circunstancias atenuantes.

¡Da preferencia al diálogo!

Se trata de un sentimiento perfectamente natural cuando es moderado; sin embargo, los celos enfermizos, desmesurados e insoportables pueden poner en peligro la salud mental y la vida en pareja… Entonces, por qué no tomar la delantera y dar preferencia al diálogo con tu pareja. Además puedes consultar nuestro dossier sobre los celos.

D. Bême

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11/03/2010

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