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Stretching
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Cuándo realizar los estiramientos en el stretching

El stretching es imprescindible en la fase de calentamiento de un entrenamiento o de una competición. El estiramiento del músculo estimula el riego sanguíneo (sobre todo a nivel capilar) por el efecto de bombeo que el estiramiento de las fibras musculares produce en las estructuras vasculares.

Estiramientos en el stretching
© Jupiter

Durante el alargamiento, el músculo se estira, se comprime y se vacía de sangre y de linfa (igual que ocurriría si exprimiéramos una esponja). Seguidamente, cuando el estiramiento concluye y el músculo se relaja, en los capilares se origina una presión negativa que facilita el flujo de sangre arterial. La persona suele percibir este fenómeno vascular en forma de sensación de calor, sensación que, al finalizar el ejercicio, parece insuflar energía al músculo. Además, la disminución de tono muscular en esta fase hace que el músculo sea más reactivo, cosa que mejora su circulación sanguínea (la tensión muscular obstaculiza el flujo de sangre arterial con un mecanismo de presión) y, en definitiva, favorece el rendimiento deportivo.
Otra aplicación de los estiramientos –quizás la más descuidada en la práctica deportiva– se da después de haber llevado a cabo el esfuerzo, ya sea en entrenamiento o en competición. Las virtudes del estiramiento muscular son las mismas antes y después de la actividad. Es más, después del entrenamiento los estiramientos no sólo regulan los desequilibrios de tensión muscular producidos por el propio ejercicio, sino que también facilitan en gran medida la fase de recuperación del caudal de oxígeno que acompaña toda actividad física intensa. El efecto de los estiramientos se deja notar de inmediato y constituye una fuerte motivación para la práctica regular de este tipo de ejercicios.
Gracias a las técnicas de stretching, se reduce en gran medida el cansancio, la rigidez y la pesadez muscular que el deportista está acostumbrado a asociar con la recuperación de la competición, lo cual permite al deportista reanudar antes el entrenamiento.

Las limitaciones de la flexibilidad

La capacidad para realizar estiramientos está limitada por una serie de factores, como por ejemplo la edad y el sexo. Durante la infancia y la adolescencia la flexibilidad alcanza su máximo desarrollo. Finalizada la adolescencia, el potencial para estirarse tiende a estabilizarse y, posteriormente, comienza a disminuir, lo cual no significa que mediante los estiramientos no se pueda mejorar la flexibilidad a cualquier edad y beneficiarse de su efecto «descompresor» de las articulaciones.
La temperatura del cuerpo influye en la capacidad de estiramiento. Un momento adecuado para ganar elasticidad es después del entrenamiento o de la competición, ya que es entonces cuando el organismo está más caliente.
La temperatura exterior también condiciona el estiramiento. En un ambiente frío la musculatura tiende a contraerse. Por esta razón, en los deportes de invierno los estiramientos deben realizarse con un especial cuidado. En cambio, no existe relación alguna entre la tipología morfológica de la persona (constitución mesomórfica, endomórfica y ectomórfica) y el grado de flexibilidad.
Es decir, la robustez o la delgadez de un individuo no determinan su capacidad para estirarse.

Todo momento es bueno para estirar

- Durante la fase de calentamiento previa al entrenamiento o a la competición.

- Al finalizar el entrenamiento o la competición.

- Por la mañana al levantarse.

- Antes de acostarse.

- Durante el trabajo, para liberar la tensión causada por una postura persistente.

- En la recuperación de una lesión muscular.

- Después de haber sufrido la inmovilización de una extremidad.

- En cualquier momento, si se sufre una lesión crónica de tipo muscular, tendinosa o ligamentosa.

Circunstancias en las que no son recomendables los estiramientos

Si bien los estiramientos son absolutamente recomendables a todas las edades, existe una serie de situaciones en los que su práctica resulta contraindicada:
- Artritis metabólica.

- Ciática.

- Infecciones articulares.

- Injerto de piel reciente.

- Lesiones musculares, ligamentosas o tendinosas en fase aguda.

- Osteoporosis severa.

- Traumatismos articulares recientes.

- Durante la digestión.

Publicado el 12/02/2010Comentar

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